Zapala
Zapala allá vamos ! con este pensamiento partà con mi hilo Raúl en la madrugada del dÃa Jueves 12 de Noviembre de 1998. Mientras el auto recorrÃa kilómetros rememore los hechos que me trajeron a este presente.
Recordé‚ la tarde en que Juan Carlos Hiriburu me llamó para ofrecerme la posibilidad de ser coordinador de dicho evento y las reuniones posteriores junto con nuestro amigo César Mascetti, ideólogo de este proyecto. También miré hacia mis recuerdos como colombófilo y dirigente de más de cuarenta años y allÃ, en medio de la noche y en plena ruta, rogué a Dios para no fallar en ninguno de los tres compromisos: en la confianza de Hiriburu, en la amistad de César y en mi propia estima.
SabÃa que los pasos previos habÃan sido hechos con toda responsabilidad y que las pautas prefijadas habÃan sido cumplidas. Se acordaron la entrega de planillas, anillos de goma y reglamentos a todas las asociaciones cuyos colombófilos deseaban competir, se habÃa ido a cada uno de los lugares donde dirigentes capaces colaboraron activamente en la realización de la carga y traslado de los ejemplares a los lugares convenidos. Estaba todo previsto y, si no ocurrÃan hechos fortuitos, todo debÃa salir satisfactoriamente. A media mañana arribamos a Santa Rosa (La Pampa) a 609 Km. de nuestra capital por la Ruta 5 y nos estacionamos junto al ACA de Santa Rosa, donde se procedió a refrescar los camiones y colocar los bebederos a las palomas.
Los choferes y convoyeres descansaron hasta aproximadamente las 19 Horas. en que se cargaron las palomas de Santa Rosa y Gral. Pico. Luego concurrimos al asado que para los integrantes de la caravana nos brindó, con su cordialidad de siempre, el amigo Antonio Berhongaray y en el que se encontraban reunidos los colombófilos de Santa Rosa y Gral. Pico. Aproximadamente‚ a las 0,30 del dÃa viernes 13 de Noviembre partió la caravana rumbo a Neuquén distante 750 Km. atravesando el desierto de Gral. Acha a Neuquén de noche, por el intenso calor.
Luego de despedirnos de todos retornamos al camino con Raúl alrededor de las 3 de la mañana para dar alcance a los camiones antes de que estos penetraran en el desierto. Afortunadamente ellos escaparon de la tormenta de piedra y agua que por 15 minutos nos azotó en Gral. Acha.
Alcanzamos al convoy antes de llegar a Neuquén alrededor de las 11 de la mañana.
Inmediatamente localizamos un predio perteneciente a una compañÃa de transportes de carga cuya playa de descarga se encontraba arbolada.
El personal rápidamente comenzó a colocar los comederos en los camiones y a refrescar los techos y los pisos.
En esos instantes llegó el periodista Mario Markic y con su personal comenzaron a filmar a los camiones y a las palomas. Allà debà replantear el arribo de los camiones de Mar del Plato y BahÃa Blanca ya que
los inconvenientes que habÃan sufrido el primero de ellos y el equÃvoco en el lugar del encuentro retrasaba nuestra partida a Zapala.
Afortunadamente y con la buena voluntad de todos, partimos hacia Zapala a las 19,30 para recorrer, ya en caravana y con los aprestos para el periodismo y los medios de difusión desplegados, los 198 Km. que nos separaban de nuestro destino final.
Pero, siempre hay sorpresas y no muy agradables. Al llegar a Cutral Có y Plaza Huincul una violenta tormenta, con ráfagas de viento de 120Km/h. nos hizo bailar sin música.
LA LLEGADA
Llegamos… sÃ, llegamos a Zapala a las 22,30 del viernes con una temperatura ambiente de 2º. Nos esperaban tremendas emociones. La primera de ellas, y esa misma noche, eran los medios de comunicación.
Con el amigo Hugo Ferrari me trasladé‚ al lugar elegido para la suelta a 5 Km. aproximadamente de las afueras de la ciudad y en un extenso valle con el Cristo a nuestra frente enmarcando el Cerro Mechacheo, nos encontramos con un lugar perteneciente a la escuela primario Nº 80, totalmente alambrado de 3 hectáreas aproximadas de terreno libre y ya alambrado, para hacer noche allà mismo.
No obstante todo lo dispuesto me pareció inadecuado para que, con una temperatura tan boja la gente hiciera noche en los camiones y muy lejos de los lugares habitados donde podÃan cenar y tomar algo caliente, pero me comprometà con nuestros anfitriones a tener dispuesta la caravana a los 5 de la mañana para trasladarnos a dicho lugar.
En el Ãnterin los convoyeres habÃan colocado nuevamente los bebederos a las palomas y prendido las
luces internas de los camiones. Nos retiramos todos a descansar después de haber cenado. Toda la delegación juntos, como auspicio de éxito y sin jamás suponer lo que nos esperaba al dÃa siguiente.
Fue asà que un anticipo lo tuve a las 5 de la mañana cuando con una temperatura de 2º al recorrer las calles de la ciudad vi a grupos de chicos con delantales escolares que cantando y riendo recorrÃan a pie la distancia hasta el lugar de la suelta. Vi taxis que, colmada su capacidad interior, llevaban chicos subidos a sus paragolpes, vi caravanas de coches que se desplazaban con las luces prendidas y tocando bocina como si fueran a una fiesta y eran . …si ….. eran las 5 de lo mañana y con 2º de temperatura.
5.000 PERSONAS
No obstante la sorpresa y la emoción recién empezaban. En caravana con los camiones llegamos al predio para la suelta y allÃ, no lo podÃa creer, no habÃa lugar en 3 hectáreas paro colocar los camiones, ya que unos 2000 autos y unas 5000 personas ocupaban todo el lugar esperándonos riendo y contando.
Me sentà pequeño (y no lo soy fÃsicamente) ante la respuesta emocionada de lo gente de Zapala. Con
gran esfuerzo coloque los camiones en posición para soltar y me apresté a responder a los pedidos de la gente que querÃa saber que era la colombofÃlia y si era verdad que esas “palomitas” volaban 1000 km. hasta su casa. Vi y recibà a un matrimonio muy anciano que en una franelita ajada me mostró medallas ganadas po el padre del señor en los años 1938, 1939 y 1940 en Rosario, en federales y premios especiales.
Abracé a dos colombófilos de Cutral Co que recorrieron 200 km para ver la suelta, me enteré de que habÃa colombófilos de General Roca, ya todo me superaba, debà sacar mucha fuerza de mi emoción para proceder a izar la bandera con la canción Aurora cantada por mas de 5000 personas.
Observé al personal militar dando mate cocido caliente a la gente que les sonreÃa agradeciéndoles y olvidando por un momento tristes recuerdos que los desunÃan.
Luego de dejar a los pequeños escolares hacer su concurso de fotografÃa recibà la sorpresa de que me faltaban dos camiones que habÃan quedado retrasados en lo alto de la cuesta, encima nuestro, y que no podÃan bajar ya que adelante y atrás de ellos estaban bloqueados por la cantidad de gente y autos que seguÃan llegando al lugar.
Con gran premura coordiné relojes y a las 8:30 procedÃa en medio del toque de diana y luego de la música de “carrozas de fuego” ejecutada por la banda militar a dar suelta a los ejemplares.
Estos se desplazaron hacia arriba y se unieron a los de los dos camiones que se encontraban en la cuesta, generando un espectáculo difÃcil de describir con palabras, y allà si, en medio de esa emoción pensé en mi familia que siempre me apoya y ayuda con mis locuras colombófilas, pensé en Juan Carlos Hiriburu que confió en mi, pensé en César, a quien no querÃa defraudar y pensé en Ricardo Fermé un tipo que quiere a la colombofilia para el único fin que e4sta debe tener: unirnos bajo una misma pasión, descubriendo que a través de ella podemos conseguir desde siempre y para siempre amigos. Me sentà feliz por haber cumplido y agradecà profundamente a quienes colaboraron conmigo.
Solo me resta decir una cosa mas: gracias …. gracias a todos por hacerme sentir tan feliz.
