Palomas Buchonas

Febrero 19, 2006

ALAS CAÍDAS

Clasificado bajo: enfermedades — Administrator @ 4:05 am

En nuestro palomar a veces nos aparece ese ejemplar que deja caer las alas perdiendo todo su porte y desmereciendo las demás virtudes que pueda tener. Este defecto puede ser consecuencia de más de un problema y en otros casos, anterior o latente. Para definir la caída de alas tendríamos que puntualizar que caen ambas y por igual en la mayoría de los casos, o por el contrario estaríamos ante un caso (traumatismo) distinto al concepto en cuestión, pero que igualmente lo analizaremos. Cuando no existe caída del ala, si no que la abre con las remeras escalonadas y llegando más o menos al suelo, lo que en el argot nuestro denominamos “alas apersianadas”, esto no tiene remedio es una tara hereditaria y estaríamos analizando otro caso distinto al tema que tratamos.

Se pueden presentar varios tipos:

Hereditario

Cuando es una característica de nacimiento, es decir genética, tendremos un defecto (para la mayoría de las razas buchonas) siendo la única solución eliminar el transmisor o intentar compensarlo con un cruce adecuado. Será genético cuando algunos de los antecesores, padres, abuelos, etc., la tenían, suelen manifestarse en los primeros celos, acentuándose en los comienzos de galantería o cuando están pasados de celo, pero una vez que ocurre es difícil que desaparezca.

Este caso se da con frecuencia en ejemplares que provienen de algún cruce con razas como el morrillero alicantino, utilizado para darle cuello, radio de acción o cualquier otra característica experimental que el criador busque. Nos costará mucho trabajo “arreglar” uno de estos ejemplares.

Traumatismo

Un palomo puede sufrir algún tipo de trauma por caída o golpe, que hace que las alas no queden en su sitio. Este caso lo distinguimos cuando ha tenido las alas en posición correcta y de la noche a la mañana “las tira al suelo”, no volviendo nunca a su forma correcta. Puede coincidir con un tiempo de incapacidad para volar y no suelen estar las dos alas a la misma altura o en su caso solo cae una. En definitiva esta incapacidad estará causada por la rotura de algún hueso que con el tiempo y reposo cura, pero deja secuelas de posicionamiento en su esqueleto óseo y alteraciones en su masa muscular que dificulta el plegado correcto del ala.

Enfermedad

La situación que se nos presenta con más frecuencia es la producida por enfermedad. Los que hemos visto pasar a nuestras palomas todo tipo de diarreas, sabemos que casi siempre van asociadas a abatimiento y caídas de alas. No en vano los aficionados en nuestra ignorancia de términos científicos, -no por ello carecíamos de dotes de observación-, le dimos el nombre vulgar de MAL DE ALA O COJERA, a una de las enfermedades más comunes de nuestras aves, LA SALMONELOSIS EN SU FORMA ARTICULAR.

Este cuadro de SALMONELA, tras penetrar en el riego sanguíneo a través de las paredes intestinales, se aloja en las articulaciones, desarrollando una inflamación dolorosa, que les hace dejar caer las alas o encoger una de su patas simplemente para aliviar su dolor, o por la presión que le ejerce la inflamación al músculo imposibilitándole la recogida del ala. Cuando el aficionado, trate debidamente su paloma infectada, sanará y a penas quedarán secuelas, volviendo las alas a la posición anterior a la enfermedad. Si por el contrario tenemos un ave que lucha contra la enfermedad por sus propios medios y al final se convierte en enferma crónica, es muy posible que este portador (vectores de gérmenes) permanezca con las alas caídas mientras viva.

Falta de forma física

La última opción que he querido contemplar es la menos importante por ser la que menos afecta a la anatomía del palomo, si bien es la que con más frecuencia se nos da. Cuando tenemos el caso que en condiciones normales, “no tira las alas” y solo lo hace al regreso de un vuelo más o menos sostenido, nos encontramos con una falta de forma física sin más trascendencia, siempre y cuando pasado unos minutos de reposo las vuelva a colocar en su posición correcta.

PAUTAS A SEGUIR SEGÚN CASOS

Para el tipo hereditario o genético cada uno seguirá las opciones que crea convenientes, si bien la experiencia me ha enseñado que cuesta bastante deshacerse de esta tara máxime cuando va acompañada de albardilla grifada, carácter fuerte y temperamento guerrero.

El caso traumático quedaría determinado por la intensidad de la incapacidad que le genere, he visto muy buenos machos en suelta con una sola ala caída, que en el aire no se les notaba nada, en cualquier caso siempre podemos tener un gran semental que NO transmitirá este defecto a su descendencia.

Para las situaciones consecuentes de enfermedad, si son tratadas a tiempo no tienen mayores secuelas. Por el contrario si se convierten en portadores y tienen la fortaleza de recuperar el vuelo, difícilmente recupera la posición correcta de sus miembros, igualmente no debe de trasmitir esta anomalía salvo que por falta de higiene sus hijos nazcan ya siendo portadores de la salmonela (algunos subsisten y no mueren en los primeros días). Ver artículo sobre la salmonela por transmisión ovárica

Para la falta de forma física, -dolencia generalizada de nuestros días- solo cabe las normas básicas de toda buchona de vuelo y trabajo:

-Higiene

-Salubridad

-Alimentación sana

-Mucha libertad

Con diez minutos al día de suelta no podemos pretender que nuestros buchones estén en forma. Lo más adecuado sería que ya de pichones estuvieran en libertad permanente, pero en el peor de los casos cuando esté seleccionado, mudado y con su habitáculo aquerenciado, dejémosle en suelta permanente y si queremos tenerlo algo más entero para enseñarlo en plenas facultades o para un enjuiciamiento en vuelo y trabajo, con dos días de encierro serán suficientes para verlo en plena forma. De lo contrario cuando soltemos un palomo que no esté en forma, a la vuelta de un vuelo medianamente sostenido, si es capaz de ello, las alas le llegaran al suelo y el pico le bajará al pecho. Esta situación no debemos confundirla con el porte elegante y recogido de los grandes ejemplares, esos que a la vuelta de un vuelo de larga duración y espacio, regresan al palomar con el pico abierto y las plumas totalmente pegadas al cuerpo, produzco del esfuerzo realizado, como cualquier deportista después de un gran esfuerzo.

En Jaén a uno de Mayo de dos mil cuatro.

Juan Espinosa Martínez.

Criador de buchón jiennense.

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