Palomas Buchonas

Febrero 19, 2006

EL ÙLTIMO PALOMERO DE LEYENDA EN ACTIVO

Clasificado bajo: Articulos colombicultura — Administrator @ 4:01 am

José López López, alias Pepe “Jarruña”, tiene actualmente 85 años y desde que tenía nueve años es palomero, por lo tanto, es, ni más ni menos el último de esta leyenda de palomeros, que han hecho de una manera u otra que el buchón marteño llegue hasta nuestros días como una auténtica raza. Setenta y cinco años de palomero ininterrumpidos, porque me cuenta, que ni cuando estuvo la Sociedad de los Picas en Martos, quitó sus palomos. Ha sido en el mundo del palomo, “un lobo solitario”. Hoy, viudo, su vida transcurre dedicada a los galgos y a sus palomos, sobre todo a la suelta de palomas. Tiene un aspecto físico excelente, al recibirme en su casa de la carretera de Santiago de Calatrava, en Martos.

¿José, tu familia tenía palomos?

-“No… mi tío Manuel, tuvo en la calle Roa, pero fue poco tiempo”

- ¿En tu juventud, ¡cómo recuerdas los palomos marteños?

-“ Antes eran palomos “marcados” (cola llana), después vino un cruce -que no sé por dónde- y ¡fue sonado en Martos! … El primer palomo con la cola vuelta hacia arriba -que yo vi- lo tuvo un palomero que le decían Miguelillo “El Mirandico”, esa familia creo que se fue a Lérida.” “… Los palomos marteños, tal como los conocemos hoy, empiezan a surgir a partir de los años cuarenta. “…Cuando me fui a la mili, a Cádiz, por el año 1941 ò 42, ya había palomos marteños vueltos de cola; yo tenía un macho azul de esta clase.”

- Pepe, me hablan de un palomero, nacido en el Levante español, llamado Bernal, que trajo unos palomos…

-“Bernal, ¿uno que era valenciano, que hacía alpargatas? No sé, antes empezaron a traer valencianos - de esos calzados- pero eran palomos muy fríos y a mi no me gustaban. Se pasaban las horas en el tejado, “espurgándose”. A mí me gustaban los palomos que “trampearan”, que se buscaran la vida.”

- Pepe, ¿qué es lo que más te gusta de los palomos?

-“Hombre, muchas cosas, pero sobre todo, que sepan “trabajar” y traer palomos forasteros a su palomar; ¡seis he pillado esta semana! Tres tengo ahí, y tres que le he dado a la muchacha que viene a hacer la limpieza.”

-¿Cómo eran los buchones marteños de antes?

-¡Fenómenales! “…Una vez, mi hermano compró a Arenas “el del Puesto” un palomo; con este, un berrendo muy sonado en el pueblo, que más tarde le llamaron “el berrendo de Jarruña”, y con un azul, “el azul de Jarruña” - que le decían también “el tanque”- formé una buena casta de palomos. “… El sombrerero de la calle San Pedro, Ocaña, me pagaba por él lo que yo hubiera querido… se lo dejé para criar y, luego, tardé mucho en recuperarlo.”

“… “El Azul de Pepa” que tanta fama tenía por “el Portillo”, lo tenía mi tío, que se lo regalé yo. Juanito Rizquez se lo compró a él. Ese palomo era llano, pero, ¡con unas anchuras! ¡ese palomo mientras volaba, iba arrullando!”

Como podrán comprobar la historia de este palomo, “El Azul de Pepa”, es muy repetida por los diferentes interlocutores de estos apuntes históricos. Esta historia ocurrió hace más de sesenta años pero en las mentes de estos hombres no se borra el recuerdo de aquel ejemplar… de aquel macho azul que cuando volaba por el Portillo iba arrullando en el aire.

La selección de una raza es así, ¡con los mejores..! Así, poco a poco, la raza de buchones marteños se fue consolidando, adquiriendo unas características propias en función del carácter del palomo, de su vuelo, y, cómo no, de su coraje en la conquista de una bonita paloma.

Pepe “Jarruña”, como cariñosamente lo llama todo el pueblo, me siguió contando historias…, porque setenta y cinco años como palomero en activo dan para muchas. Pepe es un auténtico especialista en la caza y captura. Pepe es el último palomero de una vieja escuela dedicada al palomo “conquistador”, que es lo que a esta generación de “palomeros de leyenda” les gustaba, una escuela dedicada preferentemente al vuelo y a la caza.

Como podrán comprobar, hasta ahora, la palabra estandar no aparece en estos apuntes, lo hace a mediados de la década de los setenta, cuando se van consolidando las diferentes razas de buchonas españolas, cuando se aprueba el estándar del palomo “Buchón Gaditano”, “Marchenero”, “Buchón Jiennense”, “Granaíno”, “Veleño”, “Laudino” de Sevilla, “Rafeño” etc.

Todos estos estándares fijan las diferentes razas de buchonas españolas, pero hay algunas que no se incluyen porque nadie dice nada de ellas. Y este es el caso de nuestro buchón marteño, como en Martos no había sociedad de columbicultura, nadie sacó a la palestra el estándar del marteño, un palomo con similar historia, tiempo y categoría que las razas citadas anteriormente.

El palomo marteño ha estado presente en la historia de la columbicultura jiennense, ha aportado su sangre en la creación de otras razas y está presente en infinidad de relatos de columbicultores ilustres. Hay datos del II CONCURSO-EXPOSICIÓN “PEÑA MADRID” DE BUCHÓN DE RAZA ESPAÑOLA celebrado el año 1985 en el que, entre otras razas, se da el primer premio de la raza colillano de Martos a D. José Arance Ortego de la Sociedad “USERA”. Igualmente, en el Campeonato Nacional de Palomas de Raza Buchonas Españolas celebrado en Linares, hubo una pequeña representación de buchones marteños para que los aficionados de toda España pudieran conocerlo mejor, y, posteriormente, fuera reconocido su estandar por la Federación.

Este es el reto que los columbicultores aficionados a esta raza tenemos en los comienzos del siglo XXI. El buchón marteño tiene características propias que hacen de él una raza más. En el libro Palomas de Raza Buchonas Españolas, cuyos autores son D. Manuel Tolosa Moreno, D. Pedro Asuar Monge y D. Joaquín Jiménez López, se hace mención expresa del Origen Genético de las Palomas de Raza “Buchonas Españolas” sin estándar; en este apartado, se menciona al “Buchón Marteño” o “colillano de Martos” como raza localizada en este pueblo de la provincia de Jaén. En los criadores de esta raza y en la voluntad de la Federación Española de Columbicultura está conseguir que sea reconocida oficialmente su estandar.

En la última década del siglo XX y a comienzos del siglo XXI, las nuevas generaciones de aficionados al buchón marteño tienen distintos gustos o sensibilidades. Los aficionados de hoy piden a su buchón cosas diferentes a lo que, en su momento, pidieron aquellos Palomeros de Leyenda. Hoy, prácticamente, la única referencia que tienen los jóvenes aficionados marteños -como he podido comprobar- es que la cola de su palomo sea lo más vuelta posible, aunque algunas veces sea en forma de U y pueda ser antiestética ya que le hace una “poza”. No aprecian otras características como el carácter conquistador del marteño, su arrogancia, su vuelo ligero…. ni tienen en cuenta su aspecto general, trapío, cabeza, pico, patas… no saben lo que es un estandar, con lo cual existe el peligro de que la raza se vaya desvirtuando. Por este motivo se hace necesaria la confección inmediata de un estandar que fije definitivamente la raza marteña.

Continuando con las entrevistas a los aficionados al buchón marteño, ahora le toca el turno a la generación actual:

José García López tiene 46 años, es electricista, y de toda la vida le ha gustado la columbicultura. Voy a su taller, en la calle Santa Marta, y mantengo con él la siguiente conversación:

- Pepe, ¿desde cuando tienes palomos?

-“Desde siempre, mis padres y mis abuelos también tuvieron.

-¿Sabes algo de los orígenes de la raza marteña?

-“Eso ya no lo sé .”

-¿Sabes qué razas han intervenido en la creación del marteño actual?

-“Hombre… no sé las razas que participaron en la formación del buchón marteño, pero sí sé, que él ha intervenido en otras razas… Cuando el jiennense vuelve la cola, se acuerda mucho del marteño, no olvides que Jaén y Torredonjimeno están a poca distancia.”

-¡Qué cualidad es la que más aprecias en nuestros buchones marteños!

-“ Nuestro buchón es un palomo muy habilidoso; es un palomo de trabajo y, además, tiene mucha belleza; tiene energía para volar y para aguantar el vuelo; en resumen, es un palomo muy completo.”

- Tu palomo ideal, ¿cuál sería?

-“Es difícil… Pero debería ser un palomo que estuviera bien acompañado de delantera, que fuera bonito de cabeza y que tuviera una cola propia del colillano; no estas exageraciones que últimamente se ven y que no van con lo que ha sido el buchón marteño. Lo que realmente el marteño debe tener, como casi siempre ha tenido, es una cola más o menos de estilo canalón (media circunferencia) y una buena presencia, además de un buen aspecto general. ¡Ese es el palomo que yo quiero!”

- Entonces, ¿así debe ser el marteño?

“… El palomo marteño debe ser bien presentado, ancho, corto y con la cola bien formada; la pata debe ser morada totalmente. Del ribete del ojo, no vamos a decir, porque hay muchas variedades. La “porreta” ha de ser uniforme, aunque, como tú sabes, no es tan bonita como la del buchón jiennense. El palomo marteño, el antiguo, no éste de ahora, tiene una “porreta” rugosa y la cabeza al estilo mochuelo…”

¿Ese tipo de palomo se ha perdido?

-“Hombre, no. Lo que ocurre es que no se cuida y podemos perder características muy importantes. Por esto es muy necesario la confección de un estandar que le fije las características principales.”

-¿Tu crees que el marteño debería convertirse oficialmente en una nueva raza?

-¡Hombre, para mi gusto sí! Porque nuestros palomos son de una raza desconocida para la mayoría de los columbicultores de fuera de Martos. Yo creo que al marteño no lo conocen los aficionados de otros lugares. Y sería interesante que se convirtiera en una raza oficial.

“… Se distingue muy fácilmente de otras razas. En la mano, en el vuelo, “trabajando”… lo que ocurre es que no lo ha experimentado casi nadie fuera de nuestra ciudad. Los aficionados a la columbicultura no lo han estudiado ni saben las condiciones que tiene.”

- Pepe, también puede ser que nosotros no hemos hecho mucho por él…

-“¡Pues también!”

-¿Sabes, si hay actualmente muchos criadores del marteño?

-“ En Martos hay muchos criadores. Del marteño antiguo, hay menos…, hoy se cría con otros criterios que, yo, respeto, pero no comparto. Al buchón marteño le han hecho últimamente una serie de cruces, por hacerlo más bonito, o por darle más cola, que ha perdido la majestuosidad que debe llevar volando y ha perdido delantera, y lo más importante, ha perdido carácter. Yo sigo con mi línea tradicional antigua.”

-¡Total, Pepe, que aquí, ocurre lo mismo que está pasando con “su primo” el buchón jiennense: que hay muchas tendencias, y no se ponen de acuerdo los columbicultores de cómo debería de ser!

-“¡Eso mismo! Pero, ellos tienen su estándar y deberían llevarlo mejor, nosotros todavía no lo tenemos”

“… Yo creo que aquí hay dos tendencias: el buchón marteño moderno, con la cola exagerada, y el marteño de raza antigua, que vuelve menos la cola.”

-¿Y cuál abunda más?

-“… Voy a poner un ejemplo: si en Martos hubiera 50 criadores de nuestro buchón, 35 serían del moderno y 15 serian del antiguo.”

(Los cálculos serían un 70 % al moderno y un 30 % al palomo tradicional marteño)

- Bueno, Pepe, ya que me estás nombrando estas dos tendencias de palomos buchones marteños, ¿existe mucha diferencia entre ellas?

-¡Para mí, como de lo blanco a lo negro! Para otros aficionados, a lo mejor no tanto. ¡El antiguo es “un señor palomo”! y, el moderno, es un palomo que lleva la belleza del marteño, pero que vuela más rápido, lleva la cola más pronunciada, más cerrada y, por tanto, no puede volar bonito ya que tiene menos estabilidad en el vuelo. La cola, como sabes, es el timón para volar, si la tiene menos cerrada, el palomo volará con más temple, si la tiene más cerrada, el palomo casi no lleva delantera y su vuelo es menos bonito.”

”… Si viéramos volar palomos de raza antigua y palomos de raza moderna, el antiguo lleva un vuelo ¡como las jacas de Peralta!, un vuelo reposado, un vuelo elegante y “buscando”… mientras que el marteño moderno no es tan bonito.”

-¿Tu crees que sería interesante hacer una sociedad de columbicultura en nuestra ciudad para unificar criterios?

-“Hombre, Juan, ¡eso sería bonito! De esa manera se daría a conocer mejor nuestra raza.”

“… Yo tengo muchos amigos que les gusta el marteño moderno, porque les gusta esas exageraciones de colas, porque, parece ser, que el palomo que tenga la cola más “entubada” es más valioso… cuando en realidad, eso no debería de ser así. A mí ese palomo no me gusta. El palomo que a mi me gusta es el antiguo, el que tú has visto en mi casa, el que debe de tener ¡UNA COLA VUELTA, MUY ANCHA Y UNIFORME!

Este es mi amigo Pepe García, alias “El Chicho”, un hombre fiel a la vieja tradición columbicultora marteña, así como al antiguo Buchón Marteño o al “colillano de Martos”, como él quiere que se sigua llamando..

Ya para terminar esta serie de entrevistas, me reúno con algunos columbicultores actuales de nuestro palomo, uno de ellos, ha conformado las dos tendencias: buchón marteño antiguo y moderno, y ha obtenido palomos de trabajo, elegantes y pausados en el aire…, en fin, un buen buchón marteño en el aire, aunque, en la mano, su aspecto morfológico deja que desear, dado la influencia más que apreciable de alguna que otra raza sevillana, de mayor tamaño.

Se llama Antonio Ruiz Espinosa, pero todo el mundo lo conoce por “Pastrana”, vive a principios de la calle San Bartolomé y tiene un palomar con unas vistas al pueblo que es todo un lujo…

- Antonio, ¿desde cuando esta afición al palomo?

-“¡Antes de nacer!… desde que tengo conocimiento hay palomos en mi casa.”

-¿Qué edad tienes?

-“ Nací en el 1940, tengo sesenta y un años.”

- Sabemos algo de los orígenes de nuestra raza, cómo se formó, qué cruces se hicieron…

-“Hombre… la parte esa no la sé. Porque me los encontré así.”

-¿Qué cualidades tiene nuestro buchón?

-“Es un palomo bonito y volador… tiene el buche “aperado” (en forma de pera), cuello largo, alto de patas… todo lo que tiene un palomo completo.

- Antonio, ¿no me estás definiendo el buchón jiennense?

-“No.” El palomo nuestro tiene esas cosas….

“… El palomo que tiene raza, lo dejas sólo y está el tiempo que sea y no te lo cogen.”… Yo he tenido muchos de estos.”

-¿Hay muchos criadores en Martos?

-“Criadores hay muchos, pero lo que son palomeros, “palomeros delicados”, de esos hay menos. Ser criador no es tan fácil, aunque lo parezca. ¡Criador es el que saca buenos palomos!, y, para eso, ¡hay que saber anotar bien en la libreta!

“… Selecciono las palomas que dedico a la cría… las clasifico, y digo: voy a dejar esta media docena de palomas, anchas y con trapío y unos machos que las acompañen. En la selección de la raza hay que ser duro y sacrificar lo que no vale… Ahora, de los que tengo, cualquiera es bueno para cruzar con otro, porque ya han pasado por muchos filtros y tamices, y. así, consigo buenos ejemplares.”

-El marteño sabemos cómo vuela, ¿tu crees que sería conveniente fijar un estándar de fenotipo?

-“Si se hiciera una sociedad de palomos, sería lo ideal. Allí, tendríamos reuniones y unificaríamos criterios, aunque siempre habrá quién tenga sus gustos. “… Si se hiciera un estándar, la cola vuelta hacia arriba debería tener su importancia, como también que el palomo volara muy bien…”

El ruido de las motos, al pasar por la calle, interrumpía con frecuencia nuestra conversación, pero mi amigo “Pastrana” ya me había manifestado lo que consideraba, él, más importante del palomo marteño…

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